apuntes y confluencias
“Encontramos en la práctica que no es prudente tratar de seguir todas las líneas continuamente, sino hacer el trabajo en una serie de puntos y conectarlos a mano después que el instrumento es retirado. ”
Sí, hay reglas y trucos. Pero para hacer literatura no hay reglas y trucos infalibles que le funcionen a todo el mundo; o si los hay tienen que romperse, rehacerse, personalizarse.
Estudia. Si sabes cómo funciona tu lengua materna entonces puedes hacer experimentos con ella hasta crear la tuya, como un extranjero. Si sabes cómo funcionan los géneros literarios entonces puedes jugar con sus formas, desafiarlas, combinarlas, destruirlas.
Escribir es aprender a caminar con los ojos cerrados: hay que estar dispuesto a tropezar en la oscuridad interior, recibir unos cuantos golpes.
No se puede enseñar ni aprender a escribir. Si quieres hacer literatura, evita hacer talleres literarios. Los talleres literarios sirven para aprender a leer estratégicamente, leer estratégicamente tanto a James Joyce o a Clarice Lispector como a ti mismo y a tus compañeros: una abogada, un enfermero, una vendedora, un camarero, una profesora, un empresario... Pero sobre todo los talleres literarios sirven para hacer amigos, crear una red de conversaciones y afectos, para teorizar o practicar y equivocarse o acertar con la pequeña ayuda de unos amigos (algunos vivos, algunos muertos); porque en los talleres hay literatura, sí, pero es una literatura estrictamente colaborativa.
La primera frase tiene que abrir la caja torácica del lector: es un hacha para romper el mar congelado que llevamos dentro [Kafka]. Sugiere, con algo urgente e interesante, que el mundo de alguien está a punto de cambiar para siempre, para bien o para mal. La primera frase nunca es la que uno escribe primero si uno no conoce la última frase; la primera frase siempre es la primera que uno escribe si uno conoce la última frase. Eso es la literatura: una criatura que va desde un principio hasta un final con frases en el medio que contribuyen a que esa trayectoria tenga sentido.
Escribe, escribe mucho sin pensar. Ya pensarás con el borrador cuando tengas escrito lo suficiente. Escribir es una preparación para lo que vas a escribir hasta que de pronto deja de serlo y voilà, ahí tienes tu texto.
Escribir, después de todo, es un trabajo de la imaginación. No es como la medicina o la ingeniería civil, el paracaidismo o la desactivación de bombas: nadie morirá por hacerlo mal en cada intento.
Estamos rodeados de cuidadosos misterios. Pero a veces los misterios meten la pata y sin querer revelan algo: muestran capas de sentido en las que no habíamos reparado hasta entonces. De repente nos encontramos cara a cara con una imagen luminosa, con una relación que había pasado desapercibida. Y si estuviste, por azar, en el momento y en el lugar exactos de esa revelación, tienes el deber de intentar capturar, preservar y compartir su belleza, aunque sea horrible.
No escribas lo que sabes, escribe hacia lo que quieres saber: impúlsate, avanza, explora. Ve más allá de ti: habita a otro. Que sepas que encontrarse en alguien más puede ser una pesadilla gratificante. Quizá también eso sea la lectura: una despierta pesadilla gratificante. Además se escribe para descubrir, con júbilo, esto: «Mierda, no puedo creer que yo no sabía que sabía esto. ¿Dónde estaba metido? Bueno, ya no importa. Ahí está». Escribir es saltar de un acantilado y desarrollar unas alas mientras se cae [Vonnegut].
Permanece, insiste, persiste: la perseverancia trae ventura [I Ching]. Describe, prescribe; evoca, invoca.
Al principio hay que estar ciegamente enamorado del personaje. Si el autor está enamorado del personaje entonces el lector también se enamorará y se preocupará por lo que le pase, se interesará por cada cosa que haga. Es como una divinidad idealizada: te fascina cada cosa suya y todavía no lo ves como realmente es. Su historia (ese puñado de circunstancias en el espacio y en el tiempo) te revelará poco a poco que en el fondo era humano, que lo fue desde el principio. Entonces el enamoramiento deviene en amor. Se escribe para humanizar.
Cierra los ojos y vive dentro de su cuerpo, reproduce el sonido de su voz, siente lo que siente el personaje hasta que de pronto haga algo asombroso que te coja por sorpresa. Y muy importante: nunca le pierdas el respeto.
El fracaso es bueno. Con el tiempo, cuando se escribe un buen texto, ese fracaso se ve con cariño y hasta con nostalgia.
Un texto comienza mucho antes de que lo comiences y termina mucho después de que lo termines. No escribas sin investigar, aunque vayas a hablar de ti (especialmente si vas a hablar de ti). Pero no investigues en un motor de búsqueda, maldita sea; que no busque un algoritmo: busca tú, sal, habla, escucha, desconciértate, encuentra detalles, encuentra maravillosos detalles cada vez más específicos que puedas copiar o que te sirvan para inventar otros detalles mejores.
Para escribir mejor zambúllete y sumérgete en todas las gramáticas que puedas. Es decir: lee, lee, lee; roba, roba, roba.
Míralo, ya ahí tienes un laboratorio portátil. Se llama curiosidad.
La mejor literatura es una arquitectura al revés. Me explico: un texto es una estructura, pero no es una estructura preconcebida, aparece en medio de la construcción, o al final: y ahí es cuando se dibuja el plano, ahí es cuando se intentará meter la forma en el contenido. ¿Y qué es el contenido? Un tono. La forma, en cambio, surge del carácter del personaje. ¿Y qué es el carácter? Una sintaxis, unos signos de puntuación, un destino.
Un texto es una película invisible: las imágenes salen del sonido.
Hay un solo género literario: el ensayo. Aunque a veces se disfrace de poema. Aunque a veces se disfrace de narración. Como todo en el cosmos, los textos son siempre provisionales.
Olvídate de la originalidad. No es qué sucede en el texto sino cómo sucede. La literatura es lo que el lenguaje captura, no lo que captura el autor. No veas a la pianista, ni que se trate de la mismísima Khatia Buniatishvili. Escucha lo que hace el piano, esto es: el lenguaje. Siente la música.
Las acciones surgen de las motivaciones: meh, no está mal. Las acciones surgen de las contradicciones: ajá, muchísimo mejor.
Tu texto no te pertenece, es del lector; un lector exigente pero generoso, inteligente pero sensible.
Y por favor, si no te interesa la naturaleza humana, todo lo que hay entre la dignidad y la infamia, no escribas.
¡Uy!, la dicotomía del arte y la vida es un tema remanido y cansador. No me cabe la menor duda de que el arte es la vida más intensa que puede existir. Cuando leo un buen texto literario, cuando escucho música, cuando veo una buena película, cualquier experiencia estética es una fuente de vida muy fuerte, densificada. Lo que yo no quiero es que se considere que el arte representa la vida. No la representa. Además yo no sé lo que es la vida. Hay algo que da una ilusión de vida. Pero como no sabemos lo que es la vida real, toda nueva propuesta del arte que puede ser de los más inesperada será una hipótesis de vida, pero eso de si el arte es la vida o su representación, eso no. Ningún sujeto puede vanagloriarse de haber penetrado en la vida. [Juan José Saer]
«El proceso creativo», de Christoph Niemann.
“Las obras de arte producen reglas, pero las reglas no producen obras de arte.”
De Ronald Searle.
tienes una idea
algo que todavía no es debería ser de tal forma
hermoso y significativo
útil y perfecto
te emocionas y te llenas de esperanza
te llenas de energía
y comienzas a trabajar
trabajas y trabajas en eso
te esfuerzas
trabajas y trabajas en eso
terminas
y contemplas tu obra
no es como esperabas
es terrible
de hecho es bastante desagradable
ahora solamente puedes pensar en el abismo
entre lo que querías hacer y lo que hiciste
entre la idea y su ejecución
vomitas
te das cuenta de que tu buen gusto supera con creces a tus habilidades
te angustias
huyes de la angustia
te sientas solo
lejísimo
vomitas
y contemplas tu profunda mediocridad
no te perdonas por el horror del primer esbozo
te rindes
o
sí te perdonas por el horror del primer esbozo
sigues adelante
haces un poquito cada día con el vómito
mantienes un horario y lo cumples
ahora trabajas sin esperanza y sin desesperación
horas
días
años
hasta que tus habilidades y tu buen gusto se ponen a la par
y logras algo que supera tus expectativas
te enorgulleces
te mueres
tienes una idea
“Una de las cosas más extrañas de ser escritor es que nunca llegas a un punto de certeza, un punto de maestría donde puedes decir: bien, ahora entiendo cómo se hace. Es por eso que tanta gente talentosa deja de escribir. Es difícil tolerar este no-saber. Es difícil tolerar sentirse como un idiota o un impostor, y se vuelve más difícil a medida que pasan los años. Pero yo diría que este sentimiento de incertidumbre es en realidad la mejor práctica que podrías tener para las otras cosas importantes que harás en tu vida. Nadie domina enamorarse o ser padre o perder a alguien cercano. ¿Y quién querría dominar tales cosas, realmente? Pasear por el bosque, buscando un claro repentino iluminado por el sol, esa es la parte más interesante”
Las normas se enseñan, pero la escritura [literaria] nace precisamente de la transgresión de estas normas. [...] El estilo nace de la exclusión. Y sólo la personalidad individual puede otorgarse a sí misma el impulso propio del verdadero escritor.
Giovanni Raboni
Enseñar a escribir: ¿qué quiere decir? Es la traducción del creative writing norteamericano, y es una idea absolutamente equivocada. ¿Qué quieres aprender? Es mucho más importante leer diez, cien, mil libros, en fin, toda la literatura; y si uno no aprende así, significa que no es lo suyo, que nunca será escritor.
Mario Soldati
Yo no creo [en la enseñanza de la escritura literaria]. [...] Así como no creo que se pueda enseñar a un adulto a crear. [...] Por supuesto, si tienes un manuscrito delante, puedes dar tu opinión, observar: esto me parece demasiado largo, esto otro, demasiado denso. Pero eso no es enseñar, sino simplemente dar consejos.
Natalia Ginzburg
Estas escuelas las detesto, las detesto todas. [...] Creo que para defender el poco sentido que aún le queda a la escritura es necesario separarla al máximo de la idea de que se trata de un oficio.
Franco Cordell
No, no creo en ello. Escribir es una artesanía que no conoce maestros, al menos de un modo ponderable [...] Hay una carta bellísima que Chéjov le escribe a Gorkij: le explica cómo evocar el claror de la luna, tal vez a través de unos fragmentos de cristal que se reflejan en un muro. La lección es perfecta, pero claramente a Gorkij, que tenía una idea completamente distinta de literatura, no le sirvió para nada.
Enzo Siciliano
Dudo de su utilidad y me pregunto si no sería preferible transformarlas todas en escuelas de lectura. Lo que falta son lectores: escritores ya hay demasiados.
Luigi Malerba
1
la enseñanza es una experiencia muy rara / mientras más lo haces más detectas tus errores / te das cuenta en cada clase de que cada alumno está ahí porque quiere hacer algo con su vida / que tiene alguna ambición, grande o pequeña / y la clase se carga de unas esperanzas que uno tiene la responsabilidad de cumplir // cada vez que termino una clase tengo muchos arrepentimientos / esto no debí hacerlo / esta idea debí elaborarla mejor / pero por otra parte soy un mejor pensador porque enseño / ya que mis ideas son más fuertes cuando están al servicio del conocimiento de otras personas / de hecho cuando investigo para mis alumnos lo hago mejor que para mí mismo / siento que estoy cumpliendo con un deber ciudadano // desde luego la enseñanza y el aprendizaje no están restringidas a mi profesión / en todos los aspectos de la vida se maneja un conocimiento para compartirlo y vincularse con otros / es lo que sostiene a nuestra especie y le ha permitido sobrevivir millones de años // no me veo como un escritor sino como un profesor / escribir no es algo que sienta que debo hacer / es una actividad completamente arbitraria / en cambio / enseñar y aprender para enseñar es como una fuerza / es algo que creo debo hacer mientras funcione mi cerebro / siento que enseñar es mi vocación / y que escribir es solamente un evento que me pasa de vez en cuando
2
cuando aprendes algo / apenas lo aprendiste / enséñalo / porque todavía te acuerdas cómo era no saberlo y cómo fue el proceso para aprenderlo
3
como profesor, hablo como quien acaba de aprender el juego y se lo explica a los demás / mis clases vibran con la saludable y reveladora energía del error / y las derrotas, en lugar de desanimarme, exaltan mi desdén por todo lo que es fácil
no se puede enseñar a escribir / pero tal vez se puede enseñar a pensar como un traductor // traducir proviene del latín traducere, que a su vez se compone de dos elementos: trans, que significa a través o más allá / y ducere, que significa llevar o conducir / traducir literalmente significa llevar a través o conducir a través / en el contexto lingüístico se refiere al acto de transferir un texto o discurso de un idioma a otro / llevando el SIGNIFICADO / pero sobre todo llevando la INTENCIÓN del original a una forma comprensible en otro idioma
creatividad no es sólo creación de ideas nuevas / no es sólo permutación de viejas ideas en nuevas combinaciones / es un viaje emocional / una experiencia compartida, conmovedora, un tipo de comunicación muy profunda
la creatividad no es una habilidad, es un suceso / algo hizo el autor / algo puso en su obra (intencional, accidentalmente) / que el lector cree que detecta la intención del autor detrás de lo que dice: algo mostrado / la transmisión de una experiencia humana de cabeza a cabeza (trasplante, transfusión) / «vuelve a sentir algo que ya habías sentido» / o «siente algo que nunca habías sentido antes»
patrones y estímulos: acciones y reacciones